Lanín sitio sagrado

Desde hace 14 años se viene realizando a los pies del Pijan Mawiza (Volcán Lanín) una de las ceremonias más importantes de la región de Puelmapu. Esto surgió por la decisión de la Confederación Mapuche de Neuquén, quien respondiendo a la preocupación de Pijan Kuse y Logko de la zona, plantearon la urgencia de retomar la celebración del gejipun, convocando a todas las comunidades mapuche de la región.

La situación de preocupación mayor era el estado de amenaza del volcán, que ya mostraba signos de la sobrecarga turística y un control más estricto de las actividades que allí se practicaban. El signo más visible era que la cumbre de nuestro Pijan Mawiza no tenía nieve afectando toda la cadena de vida, que este sitio mapuce desde allí genera. La convocatoria en ese 2006 se denominó “El Grito del Lanín”, porque era responder al compromiso que como mapuce tenemos ante ese entorno que es parte de la diversidad de vidas que contiene el Lanin y que desde milenios, es fuente energética de sabiduría y conocimiento mapuce.

Las autoridades mapuce (pu Pijan Kuse, pu logko, pu kajfv malen, pu kajv wenxu) representados en el “Circulo de Autoridades Filosóficas del Pijañ Mawiza (Volcàn Lanin)”, comenzaron desde ese momento un proceso de movilización cultural que va llegando al punto que nos propusimos, que es crear un resguardo y proteger la integridad biocultural de este sitio fundamental para nuestro equilibrio socio-ecológico-cultural.

Esto era necesario debatirlo con la Administración de Parques Nacionales (APN) que es el organismo que hasta hoy administró este poderoso centro de la cosmovisión mapuce. La figura que acordamos para crear este resguardo es el de “Lanín, Sitio Sagrado Mapuce». Los sitios sagrados se definen como: “áreas de tierra o agua que tienen un significado espiritual especial para los pueblos y comunidades indígenas”, según las Directrices para Administradores de Áreas Protegidas sobre “Sitios Naturales Sagrados” de la UICN. Estos sitios sagrados pueden incluir principalmente áreas naturales (tales como bosques), pero también áreas construidas por los seres humanos o monumentos (tales como los templos). También incluye lugares naturales, localizados en áreas con un gran valor espiritual, reconocidos por las creencias religiosas del pueblo en cuestión.

En el movimiento moderno de áreas protegidas, se ha superado el concepto de naturaleza virgen, que conllevaba la exclusión de los pueblos indígenas, preexistentes a esas reservas. Como concluyó el WWF en su reporte 2005: “Los sitios sagrados son probablemente los métodos más antiguos de protección del hábitat del planeta”.

Toda esta evolución en el reconocimiento al rol vital de los pueblos indígenas en salvaguardar los ecosistemas a largo plazo llevó a las comunidades mapuce y a su organización, a promover el reconocimiento del Volcán Lanín, como “Patrimonio Biocultural Mapuce” o «Sitio Sagrado Mapuce»
Los valores del Pijañ Mawiza se relaciona con nuestra forma de vida, de quienes convivimos desde siempre con él y el ecosistema que alimenta. Está unido a la identidad nacional mapuce y es necesario para importantes propósitos ceremoniales y religiosos. Si bien, el Pijañ Mawiza está incorporado al Parque Lanín donde los esfuerzos para conservar la biodiversidad ha priorizado la conservación como propósito fundamental, para los mapuche el Pijañ Mawiza incluye valores espirituales, culturales, de identidad, educacionales, de paz y terapéuticos.

El reconocimiento del Lanin como “Sitio Sagrado Mapuce”, bajo administración de las instituciones mapuce, será una oportunidad única para desarrollar el mutuo entendimiento y convivencia entre dos instituciones que desde hace un siglo buscan mecanismos para superar una relación pasado cargada de violencia, abusos de poder e impunidad. Hablamos del Pueblo Mapuce y la APN.

Es ya indiscutido que la conducta humana está teniendo efectos dramáticamente negativos sobre la diversidad de vidas del Planeta. Al mismo tiempo, las lenguas, sistemas de creencias, los valores tradicionales, la rica diversidad cultural, está en serio peligro. El reconocimiento de “Lanin, Sitio Sagrado Mapuce” puede representar el campo de coincidencia de la diversidad cultural y biológica y el trabajo en colaboración de Mapuce/APN.
En un próximo informe, vamos a detallar los pasos planificados hacia este reconocimiento inédito en el país.

Por Confederación Mapuche de Neuquén

¡EL GRITO DEL LANIN!
Los Mapuce escuchamos su llamado

Con pleno respeto por nuestros ancestros, por las fuerzas naturales de nuestro Waj Mapu (Territorio), por las vidas que hoy están amenazadas por el modelo de desarrollo wigka, es que el Pueblo Originario Mapuce nos reunimos alrededor de nuestra Pijañ Mawiza para responder a su llamado, y cumplir el mandato como guardines de la naturaleza.

Los Mapuce habitamos los lugares más frágiles de la región, sean estos bosques, montañas, estepas codiciados por los wigka. Se confirma lo que venimos denunciando de todas las formas: pronto nuestra Pijañ Mawiza (Volcán) no tendrá nieve, desequilibrando todo. No necesitamos esperar mucho. Hoy nuestra Pijañ Mawiza sufre consecuencias catastróficas y nadie percibe ese dolor y ese daño.

Nuestras Pijañ Kuse (autoridad filosófica) y nuestros Logko (autoridad política) nos transmiten el llamado del Lanín para que reaccionemos. No es posible seguir el ritmo de golpes, heridas y abusos que el Lanín viene padeciendo. Nuestro volcán ha soportado desde décadas las consecuencias de un desarrollo occidental, basado en un capitalismo voraz. Una de las facetas de ese modelo es un ocio perverso, que busca en un turismo inconciente, desafiar a pu newen (vidas), dejando año tras año, las cicatrices que hoy comienzan a sangrar.

Esto ha llevado al Pueblo Mapuce a establecer una decisión firme que necesita el compromiso de todos: declarar el Lanín como Patrimonio del Pueblo Mapuce. Hoy la decisión es urgente.

El Pueblo Mapuce, gracias a sus conocimientos tradicionales / Kimvn, ha tenido la capacidad de adaptarse a su entorno y eso nos permite tener alternativas de solución que pueden aportar a una protección del Lanín, que es el protector de todas nuestras vidas. El recuperarlo como Patrimonio Mapuce es el primer paso en esa tarea.

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